Breve e intensa novela publicada en 1948, este logrado fruto de la denominada "literatura existencial" le dio a su autor un reconocimiento que traspasó las fronteras nacionales. Para quien todavía no la leyó, El túnel es la mejor introducción al universo prodigioso de Ernesto Sábato; para quien la conoce, un clásico de las letras del continente, una historia sobre el drama del hombre arrojado en el sinsentido más doloroso: la conciencia de la nada.
El narrador describe una historia de amor y muerte en la que muestra la soledad del individuo contemporáneo. No están ausentes de esta trama policial y de suspenso, la locura y la increíble reflexión del protagonista, el pintor Juan Pablo Castel, debatiéndose por comprender las causas que lo arrastraron a matar a la mujer que amaba, María Iribarne, y que era su única vía de salvación. En este alucinante drama de la vida interior, seres intrincados en la bestial búsqueda de comprensión ceden a la mentira, la hipocresía y los celos desmedidos hasta el crimen más inexplicable. Aventura amorosa, aventura onírica, aventura del ser que dan testimonio de un asesinato, de cierta memoria culpable y de una valiente introspección.
Reseña
Este libro llegó a mis manos como un préstamo. Una chica lo estaba leyendo en una clase a la que asistí y terminó prestándomelo porque le pareció aburrido. Gracias a este hecho maravilloso no recuerdo nada de esa clase, porque me la pase leyendo el primer capítulo. Antes de ese día había escuchado que era una historia de amor que luego se torna muy mal y ahora, después de leerla, me atrevo a decir que nunca hubo amor. En un principio hay atracción por parte de ambos protagonistas y luego, súbitamente, se torna oscuro, enfermizo e irreal.
Desde el primer capítulo la mente de Castel logra atraparte. La narrativa en primera persona se siente como sí su voz estuviera en tu cabeza y decidiera contarte una historia. Rara vez he encontrado un libro que, aun conociendo el final, me haya mantenido tan atrapado como lo haría otro en el que el final es desconocido o inesperado. Es una lectura intensa, rápida, imparable e hipnótica. Es un acto inevitable y termina fatal, pero sigues ahí.
Esta novela detalla el lado más oscuro de las relaciones. Nos enseña una realidad, nunca podremos saber con total seguridad que piensa la otra persona y porque actúa como lo hace. Esta incertidumbre nos puede llevar a desarrollar actitudes tan dañinas como los celos, las suposiciones, la paranoia y el miedo a la perder algo que amamos. La distorsión inicia cuando Castel lleva todas esas actitudes más allá. Comienza la persecución, la instabilidad del pensamiento y ese derecho de propiedad que él cree tener sobre María. Lo que más me molestó en torno a la historia es como Castel intenta justificar todo lo que hace, porque a su parecer es el mundo el que está mal y no él.
Nunca entendí el título de El Túnel hasta que lo terminé. Yo pensaba que sería una escena o un espacio físico, resulto ser mucho más. Ernesto Sábato nos muestra como la mente humana —al menos una muy perturbada— puede ser un túnel cada vez más profundo y oscuro. El autor nos cuenta con lujo de detalles y a través de la voz de Castel, como una persona puede hundirse y perderse en sus propios pensamientos.
Personaje Favorito
Lamentablemente en esta ocasión no hay personaje favorito.
Me pase todo el libro molesto con María y aún más molesto con Castel. Siento
que ambos representan lo que está mal en una relación y aunque todos en algún
punto podríamos actuar como ellos —sin contar el asesinato— porque de malas
relaciones está lleno el mundo, no me gusta siquiera imaginarlo. Me parece imposible
generar algún tipo de efecto por estos personajes.
Frases
Que el mundo es horrible, es una verdad que no necesita demostración.
La memoria es para mí como la temerosa luz que alumbra un sórdido
museo de la vergüenza.
Aunque ni el diablo sabe qué es lo que ha de recordar la gente, ni por qué.
¿Por qué esa manía de querer encontrar explicación a todos los
actos de la vida?
—Usted se sonroja porque me ha reconocido. Y usted cree que esto es una casualidad, pero no es una casualidad, nunca hay casualidades.
—Mi cabeza es un laberinto oscuro. A veces hay como relámpagos que iluminan algunos corredores. Nunca termino de saber por qué hago ciertas cosas.
A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil.
Quizá sintió mi ansiedad, mi necesidad de comunión, porque por un instante su mirada se ablandó y pareció ofrecerme un puente; pero sentí que era un puente transitorio y frágil colgado sobre un abismo.
Necesitaba detalles: me emocionan los detalles, no las generalidades.
Es increíble hasta qué punto la codicia, la envidia, la petulancia, la grosería, la avidez y, en general, todo ese conjunto de atributos que forman la condición humana pueden verse en una cara, en una manera de caminar, en una mirada.
¡Qué ternura sentía en mi alma, qué hermosos me parecían el mundo, la tarde de verano, los chicos que jugaban en la vereda! Pienso ahora hasta qué punto el amor enceguece y qué mágico poder de transformación tiene. ¡La hermosura del mundo! ¡Si es para morirse de risa!
Lo que más me indignaba, ante el hipotético engaño, era el haberme entregado a ella completamente indefenso, como una criatura.
La vida aparece a la luz de este razonamiento como una larga pesadilla, de la que sin embargo uno puede liberarse con la muerte, que sería, así, una especie de despertar.
¡Qué implacable, que fría, qué inmunda bestia puede haber agazapada en el corazón de la mujer más frágil!
Sentí como si el último barco que podía rescatarme de mi isla desierta pasara a lo lejos sin advertir mis señales de desamparo. Mi cuerpo se derrumbó lentamente, como si le hubiera llegado la hora de la vejez.
Que Castel mata a María lo sabemos desde el primer capítulo. Aquí el verdadero spoiler es la capacidad tan maravillosa que tiene Ernesto Sabato para mantenernos pegados a la historia aun sabiendo el final y lo peor es que llegado el momento resulte tan doloroso, tan molesto y tan capaz de hacernos sentir mal. Se sintió como una puñalada en cámara lenta, esperada, pero no menos dolorosa e interesante. Imposible dejar de mirar.
0 Comentarios
Animate a comentar, me gustaría saber tu opinión.