Obligada por su madre alcohólica a utilizar su habilidad para ganar dinero extra, Maddie identifica la fecha de la muerte acercandose acerca rápidamente al joven hijo de un cliente, pero debido a su capacidad única le permite ver el cuándo y no el cómo, ella es incapaz de ofrecer ninguna visión más clara. Cuando el niño se pierde en esa fecha exacta, la policía recurre a Maddie.
Pronto, Maddie está enredada en una investigación de homicidio, y más personas jóvenes desaparecen y son posteriormente encontrados asesinados. Un sospechoso de la investigación, un objetivo para el asesino y atraer la atención de un joven admirador misterioso que puede ser conectado a todo, toda la existencia de Maddie está a punto de ser puesta al revés. ¿Puede ella corregir las cosas antes de que sea demasiado tarde?
En un inicio parece una historia cliché en la que una chica tímida, invisible y algo rara consigue enamorarse de un popular, pero no. No hay nada de romance en este libro. Maddie tiene un mejor amigo y se da a entender que tendrá algo con un chico, pero no pasa de ahí, una posibilidad. Lo que en un principio me atrajo de la historia y que me pareció bastante original es la habilidad de Maddie de ver la fecha de muerte de las personas. Ese poder no se ve todos los días, ni en los libros.
Cuando camino por los pasillos de mi escuela secundaria, esas manchas son un recordatorio constante de que la muerte está a solo un estrabismo
La verdadera trama comienza cuando Maddie lee la fecha de muerte de un chico aparentemente sano y este desaparece unos días después, involucrándola a ella en el caso como principal sospechosa. Junto a otros acotamientos ligados a su madre y su mejor amigo parece que la vida prepara más desgracias para Maddie. En este punto aparecen unos policías bastante molestos que en un principio no creen para nada en Maddie y la tildan de mentirosa y con problemas. Sin embargo, ella logrará convencerlos y terminan ayudándola a resolver sus problemas.
Era como un remolino de tragedia, y cualquiera que se atreviera a acercarse demasiado a mí podría ser absorbido y ahogado.
Necesitaba aceptar que esta era mi realidad, y nada iba a cambiarla.
Hablemos un poco de los padres de Maddie. Su padre murió hace algunos años y ella lo extraña mucho. En cambio, su madre se guardó en el alcoholismo. Dejando a Maddie prácticamente sola, ya que es ella quien la cuida cuando debería ser al revés. Entiendo que su madre estaba dolida y enferma, pero jamás puedo aceptar a los personajes que son malos padres.
Él había sido nuestro centro, el pegamento que nos mantenía unidos y nos daba un propósito.
Es una buena historia con bastante suspenso, asesinatos, desapariciones y un asesino que es desconocido hasta los últimos capítulos del libro. No logré conectar con Maddie. En cierto punto sentí que se victimaba, pero esa interpretación es propia de cada quien. La historia vale la pena, es interesante, entretenida, original y está escrita de forma ligera, muy fácil de leer.



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